Introducciòn.

Introducción.

En nuestro país, la educación secundaria se estableció, desde 1925, como un nivel educativo dirigido exclusivamente a atender a la población escolar de entre 12 y 15 años de edad. La duración de sus estudios y la importancia social de sus finalidades ameritó, desde sus inicios, una organización y una identidad escolar propias. Entre sus impulsores destacó el maestro Moisés Sáenz, quien señaló la importancia de ofrecer una formación que tomara en cuenta los rasgos específicos y las necesidades educativas de la población adolescente: Antes de esa fecha los estudios secundarios formaron parte de la educación primaria superior, de los estudios preparatorianos o de las escuelas normales, y su finalidad principal consistía en preparar a aquellos que aspiraban a estudiar alguna carrera profesional, quienes en su gran mayoría pertenecían a la clase media de las zonas urbanas.

A lo largo de más de 80 años de educación secundaria en México se ha extendido por todo el país (principalmente a partir de 1970), adoptando distintas modalidades (secundarias generales, técnicas y telesecundarias) para atender a una demanda creciente de alumnos ubicados en diversos contextos.

La reforma de 1975 introdujo la pedagogía por objetivos, que derivó en programas excesivamente prescriptivos de las acciones tanto del profesor como del alumno. La reforma de 1993 es la antítesis de la que hubo en 1975, al menos en dos aspectos fundamentales en un programa de estudios: los contenidos y la metodología didáctica que se propone, explícita o implícitamente.

En 1993, con la reforma de los artículos 3° y 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se estipuló la obligatoriedad de la educación secundaria y se le reconoció como la etapa final de la educación básica. Con esta decisión se busca articular la secundaria a la primaria y al preescolar, con un enfoque centrado en promover los saberes y las experiencias previas de los estudiantes, propiciar la reflexión y la comprensión, el trabajo en equipo y el fortalecimiento de actitudes para la convivencia democrática y la participación, y de manera relevante, el desarrollar capacidades y competencias. Sin embargo, no tuvo los resultados esperados debido al exceso de contenidos que impedía que los docentes aplicarán cabalmente los enfoques propuestos.

A fin de superar esas y otras condiciones internas y externas que afectan el trabajo de la secundaria, el Programa Nacional de Educación (ProNaE) 2001-2006 planteó la necesidad de reformar nuevamente la educación secundaria, enfatizando en transformaciones que además de incidir favorablemente en lo curricular mejoren todas las condiciones indispensables para una práctica docente efectiva y el logro de aprendizajes significativos para los estudiantes. Con ese objetivo, en el año 2002 dio inicio la Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES).

En particular, hablando de la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, estas han pasado por tres momentos fundamentales antes de llegar a la actual Reforma de Secundaria (RS), desde que en México la escuela secundaria existe como tal, independiente de la Escuela Nacional Preparatoria. El primero abarca de 1926 (año en que se publica el primer plan de estudios para secundaria) a 1974; se caracteriza por los esfuerzos centrados en las técnicas para enseñar y en el aprendizaje mediante la repetición mecánica de múltiples ejercicios. El siguiente es el período que abarca de 1975 a 1992, durante el cual prominentes matemáticos de varios países apostaron a la idea de hacer modificaciones relevantes a los contenidos: se introduce la teoría de conjuntos y un alto nivel de formalización al abordar los temas, en el marco de un movimiento internacional conocido como “la enseñanza de la matemática moderna”. El tercer período inició en 1993 (y concluye al terminar la generalización de la reforma de 2006 en el ciclo escolar 2007-2008) y se caracteriza por centrar la atención en el estudio que realiza el alumno con ayuda del maestro, quien analiza y plantea situaciones problemáticas ad hoc, para que el alumno utilice y haga evolucionar sus conocimientos previos.

En la actualidad se sabe que en el proceso de estudio de las matemáticas hay tres elementos fundamentales a considerar: los alumnos, el profesor y el conocimiento matemático, traducido en actividades de estudio.

El programa de matemáticas del plan de estudios planteado por la Reforma de la Educación Secundaria en el 2006 incluyen los elementos necesarios para hacerlo pertinente en el marco internacional, en relación con los contenidos que se estudian y la metodología didáctica que se propone, como con las sugerencias para evaluar y las orientaciones didácticas que se encuentran en el mismo programa. No obstante, se debe reconocer que hay una diferencia entre el currículo propuesto y el real, es decir, el que desarrolla el profesor en el salón de clases.

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License